lunes, 20 de agosto de 2012

Vale pensar

Cada día que pasa siento la necesidad imperiosa de gritar: vale pensar. Me asusta la rapidez con la que pasan las cosas, no tanto en los medios sino en nuestra croqueta. La poca capacidad de análisis que le adjudicamos a las cosas, preocupa.

Quién se acuerda hoy de los enfermeros, parece que ya no existen más los jóvenes infractores y de ¿los jóvenes no infractores? Hoy todo pasa por legalizar, drenar el Río de la Plata o salvar el millón. Y legalizar el libre pensamiento ¿está en discusión?

Todo esta muy cerca y a la vez muy lejos, a las siete nos incomoda la discriminación, a las nueve nos olvidamos y nos reímos de como el rey de la caja boba, se ríe de lo diferente. Lo importante es responder rápidamente, como si el mundo se fuese a detener si nuestra opinión no está en la red.

En la red que te entrevera y te hace perder lo real de lo imaginario, de la red que tapa tu neurona, no te permite perder dos minutos, dos días, reflexionar. Pero la olimpíada ya terminó y con ella mi ilusión de la medalla.

Miro las estadísticas y la crónica más visitada es la que  se titula: "Culo veo, culo quiero", y me da más ganas de gritar: vale pensar.