jueves, 28 de junio de 2012

Pá que alumbre en cada zaguán.


Hace rato se apagaron las luces del último tablado atrás quedaron la noche de fallos, los festejos, las tristezas. Antes del inicio del último carnaval, la vida me trajo el regalo más hermoso, Camila. Motivo por el cual lo que pude apreciar del último concurso fue a través de la tele y con el cansancio pertinente de un padre primerizo. Entonces poco puedo decir de los fallos o los espectáculos, pero si hace un rato tenía esta cónica atragantada, que habla del carnaval.

 El pasado carnaval volvió a dejar la duda eterna sobre el arreglo de los fallos, ¿porqué se quejan algunos dueños de conjuntos antes de que se sepan los fallos?, ¿porqué son siempre los mismo los que “lloran” cuando no ganan?, ¿por qué no gozan de sus espectáculos y del carnaval en sí mismo? Como mencioné anteriormente poco puedo hablar de los espectáculos, pero en su defecto hurtaré palabras de algunos amigos carnavalearos.

 “Audaz fue los de Horacio Rubino parodiando a los zares rusos, sino le mete un par de chistes de Guasca Nara, nadie le entiende un carajo, la gente de historia nacional no entiende nada, imagínate de Rusia”.

Por otro lado quiero hacer llegar mis felicitaciones, tarde pero felicitación al fin, a mi amigo Nando “Cómo sé de la universidad de la vida y afines” “y además de basquétbol” Espantoso. Quien ganó la penca carnavalera organizada por la mafia de los Illa.