martes, 14 de febrero de 2012

Todo vuelve.


       Muchas veces se escucha en las conversaciones de vecinas o a Ana Clara decir: “todo vuelve”. Generalmente está afirmación viene envuelta de un tono vengativo y con una pequeña pisca de maldad. Pero para la tranquilidad de mis lectores este no será el hilo conductor de esta crónica. Hoy lo que me vuelve en esta vida es el regreso al mundo de la placita.

       La placita fue testigo de mis alegrías y penas, escucho mis primeras puteadas y mi primer grito de gol. La placita fue la escenografía perfecta durante mi niñez. Hoy que soy padre, vuelvo a la placita, un poco más viejo, la miro desde otro ángulo y me dejo atrapar una vez más. 

      Toda placita tiene niños jugando, adultos disfrutando y adultos preocupados; algunos por sus niños y otros por el viaje de la adultez que no les permite disfrutar de las espadas de hojas secas, de las naves imaginarias, ni del ruido de las hamacas.

      Como dijo Batman: “placita…come back”