Entonces, te desafío a vos Lie to me, suponte que estas con una beba de 12 días de vida y rompe en llanto. ¿Cómo sabes si ese llanto es de hambre o de dolor de oídos o de me falta hacer provecho papá? A mí no me vengas conque mírale la papada, si levanta el ojo es esto, si se tira un pedo y levanta la mano es lo otro.
Confieso que se me rompieron todos los esquemas, escuchar el llanto de una hija y no saber porque mierda llora, te rompe el alma. Y es ahí donde empieza el periplo que panela 45° grados mirando al este, que hamácala de esta forma, que ahora se calmo pero vos estas con un pie en el aire, tus brazos alzados al cielo y la beba en ellos (tá clavado, te vas a acalambrar) y la niña vuelve a romper en llanto. Y volver a empezar.
Lo único que se pude diferenciar es el llanto de tu beba del de otra beba, todo lo demás Lie to me, son espejitos de colores.
PD: Nunca perder de vista que estas líneas son escritas por un padre primerizo
| Que la voy a dejar llorar, dejate de joder... |
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