martes, 22 de noviembre de 2011

La sindicalización de la golondrina.

Una vez más el mundo animal conspira en mi contra. Mucho se ha escrito sobre golondrinas, es más si hasta un tango afirma que son de un solo verano, de seguro Gardel y Le Pera nunca se toparon con estas sádicas golondrinas copadoras que habitan las proximidades del Parque Batlle. Estas criaturas armoniosas de aleteo corto y planeo parabólico, pueden convertirse en piqueteras de la noche a la mañana, sitiando tu casa, tu barrio, tu ciudad, tu país y el mundo.

Ya el año pasado las golondrinas se adueñaron de la cocina, luego de varios días de negociación colectiva, todos salimos ganado, ellas más que los habitantes de mi hogar, ya que les permitimos anidar en el caño de salida de lo que en otra vida fue un extractor de aire. Así mantuvimos nuestros mundos juntos pero distantes, sin que el mundo humano afectara al mundo golondrinézco ni que este afectase al mundo humano.

Pero entonces se preguntaran ¿dónde está el problema? Es que en esta primavera volvieron y fueron por más. Tomaron posición del caño de aire, y además me atacaron por el balcón, o paran de chillar o cantar y me revolotean constantemente amenazando con entrar hacia el interior de mi hogar.

Cada mañana al despertar las veo agazapadas esperando a que yo afloje para ingresar a mi casa, al grito de la educación del pueblo no se vende. También pude observar pancartas colgadas con la leyenda: Artigas era federalista, Marrrone terrateniente. La isla Martín García es uruguaya y la casa de Marrrone de las golondrinas.

Por este motivo me mantuve en silencio todo este tiempo, es que la mano viene durísima ojala llegue el invierno y estas criaturas vuelen hacia otro continente