jueves, 15 de septiembre de 2011

Enano, estamos aprendiendo.

Si al marcharse prometen las murgas volver, será tal vez ese el motivo por el cual me aferro a la ilusión, de que en algún instante, en algún momento te volveré a ver.

Aprender a vivir con el dolor, no hay título que lo avale. Si la escuela nunca me enseño, que se puede vivir con dolor.

Me tengo que conformar con imaginarte sonreír, tengo que entender que ya nunca te voy a ver venir.

Hay momentos en que extraño darte un abrazo, rezongarte, cagarte a pedos. Tenerte a mi lado un instante, aunque sea simplemente para putearte.

Me cuesta mucho hablar de vos, será por eso que te escribo estas líneas.

Algunas veces me pregunto por qué, jamás encuentro explicación alguna, seguramente tus dos sobrinas te buscaran en alguna luna.

Es que mi vida ya no es la misma, ni la mía ni la de los que te queremos. Pues todos hemos perdido, todos estamos aprendiendo.