sábado, 24 de septiembre de 2011

Confesiones de un seudo escritor


Esta es la historia de un hombre común que jugaba a ser escritor en sus ratos libres, al principio sus cuentos, sus relatos seguían la línea de su realidad, sus anécdotas, agregándoles un toque de humor que con el tiempo se fue desdibujando.

El ego es una mascota que te va llenado el día a día de tareas similares a la de cuidar un perro. Al principio se conformaba con que sus crónicas las leyeran sus amigos, quienes son en realidad los verdaderos protagonistas de su blog. Posteriormente se comió la pastilla de que era un corresponsal de la cadena EFE, e intento llenar sus páginas con noticias y relatos que no eran propios. Igualito a cuidar un perro, uno al principio jura y perjura que no lo dejara entrar a su casa, que nunca dormirá en su dormitorio, y al final del cuento el perro domina el hogar.

Así poco a poco el blog se fue destiñendo de lo que fue en sus comienzos y ahora perdió el rumbo de este espacio. Entrar a su blog y encontrarse que la crónica más visitada es la que se titula: “Culo veo culo quiero”, cuyo protagonista en Obama y Sarcosi le sacan la ganas de escribir.

Pero que fue lo que falló, por que se perdió la línea del humor. Nuestro hombre común se dejó llevar por el éxito que seguramente le brindaría que su blog fuera visitado por millones de lectores. Pero por suerte existen las mañanas de sábado de primavera (momento chongo de esta crónica) en la cual nuestro escritor tiene una confesión para hacer: hay que volver a las crónicas de su vida, porque sobre la globalidad escribe todo el mundo y seguramente existan escritores mejores que nuestro hombre común, pero sobre su vida solo escribe él.

No promete nada, simplemente intentará cuando el tiempo así lo amerite, llenar su blog con las anécdotas de su vida, y con las anécdotas de aquellos amigos que en alguna charla compartan con él.

No crean que este relato fue escrito bajo amenaza, la foto ilustrativa del comienzo es solo una muestra de lo que es capaz de hacer una madre por su hijo.

Simplemente Marrrone