martes, 19 de julio de 2011

La verdad entre Diego y Zaira.


Yo sé que en este mes de Copa América, usted querido lector, está un poco podrido de escuchar y leer fútbol. Si en todas partes la gente habla de fútbol, el chofer del ómnibus, el policía y hasta Susana Giménez habla de fútbol. Pero nadie habla sobre lo que queremos escuchar, todos corremos detrás de los medios para intentar informarnos de la verdad sobre la ruptura de Diego y Zaira o sobre fútbol, pero ni Intrusos ni Pasión calman nuestras expectativas.

Pero este humilde espacio calmara su ansiedad y en breves palabras le contará en que está hoy la relación de amor que unió las dos orillas y sobre todo explicará conceptos básico del deporte más lindo del mundo. Para comenzar tengo unan pregunta: ¿Usted alguna vez jugó al México ´86?

Si nunca jugó no se preocupe, este popular jueguito de maquinitas, nos inculcó a varios sobre la importancia del desborde por la punta y el centro a atrás, posteriormente se encargaron de mantener esta tradición, el atri, el family game y ni que hablar el play station. Estoy casi seguro que hasta en el play station 78 será la forma seguro de convertir un gol. Ahora le pido querido lector que recuerde el desborde de Suarez y su centro atrás contra México, lo tiene en la retina, seguramente si, ahora seguramente recuerde que la pelota le pega en la canilla a nuestro Diego y el balón se eleva por encima del travesaño. Imagino que ya tiene la misma interrogante que yo: si desde México ’86 hasta el play Satation esta jugada termina en gol ¿cómo puede ser que Diego le erre al arco?

También es una técnica milenaria, la utilización de muñequitos vudú para generar desgracias o perjuicios sobre un ser no querido, o para vengar la traición de un amor no correspondido. Ahora la deducción, es simple. Usted querido lector recuerda haber visto a Zaira a la hora de los partidos de la celeste, tómese unos minutos para pensar, pregúntele a la patrona a ver si la recuerda verla…no verdad, no la tenemos, solo aparece los sábados a la tarde. Por lo tanto si combinamos ambos técnicas ¿Qué tenemos?

Tenemos a una mujer despechada, pinchando el muñequito vudú de nuestro ídolo, es más les cuento que en este momento estoy viendo la previa de Uruguay – Perú, y la tele perdió el color, así que por las dudas termino esta crónica por acá, pero confío en su capacidad de asociación de ideas para terminar esta historia, la realidad rompe los ojos y pincha los muñecos…