sábado, 14 de mayo de 2011

De Mahoma al Puff.


Desde tiempos remotos la humanidad ha necesitado creer en algo. Tom cree que algún día podrá atrapar a Jerry, el Coyote sigue confiando en los productos de la marca Acme, los católicos en la Biblia, los islamitas en Mahoma y yo creo en mi Puff.

Como todo hombre que se precie de pertenecer al género hombre, me importa un rabanito la decoración y los detalles decorativos del hogar. Mi compañera se percató de esto al colgar la foto de Chayane durante dos meses en el living del comedor y no recibir de mi parte ninguna objeción al hecho, es más me enteré que estuvo Chayane en el living de casa, la noche en que vi como lo descolgaron de la pared.

Por tal motivo, el día que mostré interés por adquirir un elemento decorativo para el hogar recibí el total apoyo de parte de mi compañera. Recuerdo hasta el día de hoy su cara de sorprendida cuando vio mi adquisición, un puff naranja. Naranja que hasta el día de hoy no pega con ningún otro elemento de nuestro living.

Por mucho tiempo fue simplemente el puff naranja, adquirido con el único fin de sentarme a ver los partidos de mi querido Peñarol. Ya en su primer campeonato la química fue impresionante. Peñarol campeón invicto, invicto mientras miré los partidos sentado en el puff, acompañado de un rico mate amargo (el cual debe estar nuevo a la hora de comenzar el partido). En la última fecha debido a que Peñarol ya era campeón no miré el partido sentado en él y Peñarol perdió.

En lo que va de este Torneo Apertura 2011, cuando nos encontramos para mirar el partido, el mate nuevo, el Puff y yo, Peñarol no pierde. Estará pensando querido lector carbonero: ¿por qué no miraste el último clásico en el Puff? Pues la respuesta es sencilla, quería demostrarle empíricamente a los no creyentes de la magia del Puff, el resultado está a la vista (me lo pueden agradecer en los comentarios aquellos lectores bolsos).

¿Por qué revelar el secreto ahora? Como hombre de ciencia que me reconozco sólo creo en aquello que puede ser comprobado, si bien puedo entender tu descreimiento en mi Puff, este secreto me estaba carcomiendo el alma y necesitaba compartirlo con todos ustedes. Sé que algún día la magia se acabará, pero hasta que ese día llegue, usted, no puede, no debe, al igual que yo, dejar de confiar y de creer en mi Puff

Palabra de Puff…Te alabamos Puff