lunes, 30 de mayo de 2011

Cabecita en orden

“Si el jugador tiene la cabecita sobre los hombros, además de ciertas virtudes físico-técnicas y es guiado de forma asertiva, es seguro que va a llegar”

Esta es una de las tantas frases que el libro del Toto Da Silveira nos regla. Es un libro de autoayuda adornado con anécdotas. Las anécdotas son donde el Toto se luce, llevando al papel sus famosas charlas.
Hoy analizaremos la frase del primer párrafo y en correr de los días (si no se me ocurre nada más divertido que hacer), iré desojando el libro del Toto para compartirlo con ustedes.

En principio todos estaríamos en condiciones de llegar, ya que generalmente nuestra cabecita por una cuestión biológica o natural se encuentra ubicada sobre los hombros. Me entusiasma cumplir la primera condición de esta premisa, pues me da esperanzas de llegar.

Aunque aquí comienza una de mis interrogantes ¿tengo ciertas virtudes físico-técnicas? Supongo que la respuesta a esta interrogante, está íntimamente ligada a la respuesta de la siguiente interrogante: ¿quiero llegar?

En caso de no querer llegar, directamente cierre el libro del Toto y busque otra lectura a la cual usted quiera llegar. En caso de querer llegar, no es que este preguntón, ¿a dónde quiere llegar? Yo en principio a lo único que quería llegar, era al final del libro. Actividad para la cual considero que tengo las “ciertas” virtudes físico-técnicas, aunque no me animaría a afírmalo.

El fracaso entonces de mi misión, ya que no llegue a finalizar la lectura de dicho libro, fue que no fui guiado asertivamente, esta deducción, la saco por la seguridad que nos brinda la premisa original. Ahora mi dilema existencial es mucho más grave, pues estoy llegando a la conclusión de que mi cabecita no está en orden.