martes, 20 de julio de 2010

Y pensar que me habían dicho.


Me crié entre cuentos e historias que contaban que Uruguay llegaba a definir los campeonatos mundiales de fútbol. Me hicieron creer que no salir campeón era un fracaso. Me contaban que Uruguay ganaba partidos en donde la emoción del triunfo rozaba lo heroico o hazañoso.

Siempre escuche sobre juntarse hinchas de Peñarol, Nacional, y de todos los equipos a festejar.

Viví ilusionado cada mundial de mis 31 años de vida, en donde Uruguay jugaba pero la realidad me volvía a desilusionar. Fui creciendo y las historias cada vez se hacían más lejanas, fui perdiendo la inocencia de la niñez y me fui convenciendo que sería imposible ver a mi Uruguay entre los cuatro mejores de un mundial.

Gracias Tabarez por devolverme la ilusión, gracias jugadores por devolverme la alegría que me enamoro eternamente del deporte más hermoso del mundo, el fútbol.