jueves, 24 de septiembre de 2009

Arriba las manos.


La historia que pasaré a contarles fue protagonizada por una horda de jóvenes quienes en horas de la tarde coparon un tres al mejor estilo lejano oeste.

El tren que partía de la Estación de la Aguada rumbo a Sayago se vio desbordado por estos jóvenes que esperaron más de una hora en la Estación para rápidamente a la voz de aura, tomar el control de uno de los vagones del tren.

En primera instancia organizaron un desfile al ritmo de “..laralara laralara larara…” El guarda del tren y uno de los docentes de estos jóvenes fueron los modelos para dicha pasarela.

Más tarde los espíritus de Jorge Rial y Viviana Canosa se apoderaron de las bocas de los jóvenes, quienes comenzaron a deschabar todos los romances liceales.

Al llegar a la Estación Sayago se escucharon cánticos como: “…no nos vamos nada que nos echen a patadas…” Se vivieron minutos de hondo dramatismo en el ambiente. El guarda que no sabía que hacer, no sabía como contener a los jóvenes.

Cuando el clima se tornaba tenso una señora que se encontraba por equivocación en el vagón de los jóvenes, pudo escapar y avisar a las fuerzas del orden para que estas desalojarán el vagón y poner a toda la horda de jóvenes contra la pared al grito de: “…arriba las manos…”