sábado, 18 de abril de 2009

No sirvo para Paparazzi

La semana pasada tuve la oportunidad de pasear unos días por Buenos Aires. Ciudad extremadamente grande, más si la comparo con Montevideo. Estuve cuatro días y me pareció que todo el tiempo Buenos Aires anda apurada o a mil.

Mejor dicho la gente en dicha ciudad anda apurada, pues si hubiese tenido la oportunidad de ver a Buenos Aires en persona, seguramente esa alucinación sería producto del Dengue, que también anda de paso por dicha ciudad.

A los pocos minutos de haber llegado a la Argentina se me despertó el Paparazzi que todos llevamos dentro, cámara en mano estaba dispuesto a fotografiarme con algún famoso o personaje mítico de la farándula porteña.

La posibilidad de estar cara a cara con un personaje de la televisión se me presento al caminar por 25 de mayo. Ahí estaba ella, reluciente, con sus medias Silvana, por supuesto, y su maquillaje Avon. Yo sin dudarlo y con el permiso de mi compañera no perdí la oportunidad y me saque la primera foto.



Como verán también intente robarle un piquito al mejor estilo Julio Iglesias en su living pero no tuve suerte. Si a poco de salir a caminar ya me había encontrado con Susana Jiménez, sospeche inmediatamente que esto de fotografiar famosos sería una papita.

Pero no fue así, tuve que esperar hasta el segundo día para volver a sentir la adrenalina de acercarse a un famoso, de sentir que estoy vivo. La sensación esplendorosa de que uno es un mortal y de que existen seres en esta tierra que están más allá del horizonte – lamentablemente a Luisa Kuliok y Osvaldo Laport no mes los cruce -.

Fue así que también en una esquina lo vi y no pude resistir la tentación de fotografiarme con el doctor, no era Socolinsqui, no era Bilardo, no era Cormillot, era el Doctor Ahorro.



Los días pasaron y mi afán de sentirme útil en esta sociedad, mostrándole al mundo mis fotografías que intentaban desnudar la verdad de los famosos, parecían llegar a su fin. Atrás quedaban los sueños de estar un día en el staff de Café Versátil sacándole la careta a cuanto famoso se me apareciera en la vida.

Como podrán apreciar pase de querer ser un Paparazzi, a querer ser un justiciero de los pueblos, de ser un cholulo a ser un combatiente de los libres pensadores. Fue así que lo encontré y también me fotografíe con el: Bernardo Stamatea




Si se preguntan ¿quién es? Los invito a ver Atlas la otra pasión y podrán verlo ejercer la psicología a través de un equipo de la divisional D del fútbol argentino. O si lo prefieren corran a su librería amiga y soliciten algunos de sus libros y luego verán que llegan a la misma conclusión que yo, pues el que nace mamadera no llega a ser bidón.



Y fue así de esta manera que me di cuenta que yo no sirvo para Paparazzi.