miércoles, 25 de febrero de 2009

Me hago humo


Mientras algunos disfrutamos del sol otros sufren sus consecuencias, eso se lo escuche decir a Mújica en la radio. Seguramente ese comentario quedo revoloteando en las pocas neuronas que aún me funcionan.

Por la tarde bajo a la playa, miro hacia mi derecha y Piriapolis arde. Helicópteros que ven y vienen, el primero que veo pasar me asombra, el segundo pierde la magia, y después del tercero te acostumbras a verlos como si fueran aves de la nueva fauna.

Parecería que acá en la playa el humo no conmueve. Algunos siguen en el agua con sus tablas mientras otros preocupados miran para todos lados, buscando ayuda para colgar la red de voleibol.

Y yo, en mi playera a la sombra de mi sombrilla, miro hacia el humo, y no sé que decir, no sé que pensar. Aunque internamente me siento mejor por tomarme estos dos minutos para reflexionar, pensar.

Vuelvo a recorrer todo con mi mirada y me quedo fijo mirando el mar, ahí me doy cuenta, como buen uruguayo que soy, que mis ideas también se hicieron humo