martes, 10 de febrero de 2009

Del crepúsculo al amanecer - Una historia que te hamaca


Era una tarde de sábado como cualquier otra en la ciudad de Montevideo, pero lo que era una leyenda urbana o solo se sabía por libros, a partir de este momento se volvería una realidad, difícil de ocultar.

Nunca creí en historia de vampiros, siempre pensé que eran parte de la imaginación humana, su reloj biológico aún no lo entiendo, pero lo cierto es que algunos son inmunes a la luz crepuscular, alrededor de las 19:38 hizo su primera aparición uno de ellos, con su cerva bajo el brazo, mirada amenazadora y dientes afilados, sin darme cuenta fui víctima de La pantera de Mozambia, comenzaba un viaje sin retorno a una vida desconocida.

Luego de unos minutos mi cuerpo pedía saciar mi sed, mi vampiro iniciador me explico que debíamos reunirnos con otros miembros de la logia, antes de ser parte de la misma. Marchamos hacia ese encuentro, los maestros Moratorio e Ito, serían los encargados de mi bautismo vampiresco, a los pocos minutos del encuentro ya estamos deleitándonos de una cerva, guardando otra para el camino, yo fui designado para cuidar a un amarello, bebida espirituosa utilizada en los festejos de aniversario de vampiros jóvenes.

Marchamos raudos hacia donde sería el destino inicial de estos festejos, el vampiro Ferchu festejaba sus 1522 jóvenes años de vida, en su morada recién salidos de sus sarcófagos esperaban otros dos vampiros canteranos, Polo y Billi. De a poco comenzamos a saciar nuestra sed, esperábamos prender ese fuego sagrado, para amenizar la noche con alguna Paty al pan. Al ver la quietud reinante por el joven vampiro Polo, quien quería impresionar a sus mayores con dotes de asador, jamás visualizadas en la noche. Fue el vampiro Moratorio que con sabias palabras dijo:

“Vamó a prender ese fuego Marrrone”

El ritual comenzaba a tener el color del fuego sagrado, en esos mismos instantes salieron de una nube, cual relámpago en la madrugada estrellada, la familia de vampiros Pityribi y Fabiana, quien a su vez trae consigo en su vientre, al raza pura Tiago – eso pensábamos por esos tiempos, hoy es una hermosa vampira, Kiara - vampiro que según algunos integrantes de esta logia, tendrá al nacer un nombre incompleto, pues le falta el San, a Tiago. Para amenizar la noche esta familia trajo consigo un exquisito faina, que duro aproximadamente unos 15 segundos, dejando una pregunta en mi que nadie supo responder.

¿Descendientes de las pirañas somos los vampiros?

Vista la hambruna que reinaba en el ambiente, el vampiro Mozambia decidió transportarse y reaparecer acompañado de un animal y chorizos para llenar esa parrilla. Los festejos marchaban en popa, se realizaron varios rituales para tele transportar algunos vampiros ausente, la comunicación con el vampiro Cabeza fue en vano, pero a pesar de los pesares el vampiro Vikingo Antiguo, horas más tarde apareció. También asistieron a la sita algunos vampiros amigo del vampiro canterano, entre los que se encontraban: Margaret, Cresi, Vero, Cubero, Flaca, Sorín, Morena, Rojo y una niña vampira que aparentaba tener unos 7 años pero que en realidad tenía 2566 años.

En plena fiesta se realizaron varios rituales vampirescos, el primero fue un combate entre vampiros de la logia blanca y la roja, como es casi una sana costumbre, gana la blanca. Al llegar los invitados los rituales fueron: cantar canciones de décadas pasadas, contar anécdotas vividas por vampiros, tomar al son de la conversación, posar para los fotógrafos y fotógrafas. Pero el ritual que más llamo la atención, fue el hamacarse en grupo y rodar por el verde césped, casi todos los vampiros del sexo masculino participaron de tal ritual, las vampiras se mantuvieron al margen. Una y otra ves giraban en esa hamaca cual rock and zamba. Motivado por la situación Ito realizo un triple mortal deslizando su cuerpito por la loza y rebotando contra el piso cual oso Gummy al ingerir gomivalla.

Ya a altas horas de la madrugada la hamaca era víctima de los constantes ataques de los vampiros, esta al final presento una fractura expuesta de tibia y peroné, y lo que al comienzo era una hamaca termino pareciéndose a un ventilador de pie. Esto marco el retiro de dicha posada, la logia comenzó a desmembrarse, algunos vampiros decidieron que era el momento del descanso, de reposar en sus sarcófagos hasta la próxima madrugada donde volverán a renacer cual ave fénix.

Otros no dudábamos y necesitábamos aún saciar nuestra sed y continuamos sin vacilar. La noche siguió y los vampiros ya a esa altura parecían no tener señales de cansancio, cervezas y amarellos amenizaron la noche. Ya a las 7 de la mañana, este grupo decidió poner fin a una jornada casi interminable, el Ponte, templo sagrado de estos vampiros era el destino, al llegar y ver su puerta cerrada alguno dudo de que la noche no merecía tal final, pero para nuestra sorpresa los queridos amigos nos despacharon lo que sería la ultima cerva, saludados por Eduardo y Maribel desde su balcón vecino, fotografiados por los sorprendidos pero siempre dispuestos pontevequianos, nos retiramos con la de la casa que quedo cual pacto de sangre para el próximo jueves.

La esquina de Rivera y Ponce, fue el momento final de esta iniciación de vampiro, yo no creía en historia de vampiros, pero que las hay las hay. Ellos conviven con nosotros, a nuestro lado, en el trabajo, liceo o el barrio. Siempre están, aunque no los veamos, ellos siempre están...