martes, 13 de enero de 2009

Los de arriba y los d abajo

En el mundo de los de abajo se encontraba una pareja que habían alquilado una casita para veranear; esta se ubicada alejada del ruido de la civilización, sus vecinos eran un montón de pinochas y un monte natural, naturalmente tenebroso de noche y hermoso de día.

Al llegar todo parecía sereno, la tranquilidad del lugar poco a poco penetraba a los nuevos moradores de la casita del monte. La casita era blanca como la nieve, con unas terminaciones onduladas, al mejor estilo “Casa Pueblo”. Ya instalados en la casa, la pareja decidió hacerse un mate y salir a recorrer el lugar. El viento no fue traba para que la pareja recorrieran buen tramo de la playa, al caer la noche luego de cenar tomaron una copita de vino y se fueron a dormir.

A los pocos minutos comenzaron los ruidos, ahí la pareja se percato de que existía un mundo paralelo encima de sus cabezas: el mundo de los de arriba. Esa noche tuvieron el primer contacto con unos de sus habitantes; era una rana que se comunico a través de la cocina, está respetuosa al ver a los nuevos moradores del mundo de abajo, dio la vuelta por el mismo camino que venia y luego de un ruac ruac, se dirigió nuevamente hacia su mundo.

La pareja quedo alterada, pues en ese mismo instante se dieron cuenta de que no estaban solos. En el correr de la noche, nuevos ruidos se oían en el techo pero el cansancio pudo más y la pareja se durmió.

A la mañana siguiente nuevos ruidos, nuevamente los de arriba querían establecer contacto con los de abajo. Por su parte los de abajo intentaban hacer oídos sordos, dichos ruidos eran para los de abajo causados por el motor de la heladera o por las piñas que caían y rodaban sobre el techo.

Luego de la primera jornada de playa, los habitantes del mundo de abajo decidieron tomar una ducha para quitarse la sal de la piel, ya que la sequía de los ríos hace que las corrientes de océano se apoderaran de las costas uruguayas.

Cuando el primer integrante de la pareja se había quitado la ropa y se prestaba a abrir la ducha; fue emboscado por tres ranas que al parecer habían militado en las FARC colombianas o en algún otro movimiento guerrillero de América Latina de la década de los 70. Estas querían recuperar el terreno perdido en el baño y se prestaban a dar batalla, por su parte los de abajo se unieron lampazo en mano, y sin llegar a la agresión física lograron que dos de las tres ranas huyeran despavoridas hacia le techo, mientras que la tercer rana se escondió en el agujero, qué se ubicaba en la pared de loza desde donde salía la canilla de agua caliente.

La desesperación pudo más y los de abajo decidieron tapar la salida de Rene (rana que se había escondido en la pared) con una bolsa de nylon biodegradable. Pensaron que Rene ya no sería problema, y por segundo vez se comprobaba que las ranas del techo si bien daban batalla, a los pocos minutos y con la ayuda del lampazo volvían a su mundo.

Los refuerzos no se hicieron esperar y el mundo de los de abajo recibió la llegada de amigos que fueron uniéndose en la lucha, de estos dos mundos por la supervivencia. Al otro día Rene volvió a combatir, salio de entre la bolsa y la lucha fue tensa hasta que los de abajo comprendieron que Rene salía a pasear y solamente quería que la puerta de su hogar fuese libre.

Los moradores del mundo de abajo recapacitaron, ya que todos habían pasado por la experiencia de Rene, los días que las compañías de gas rompían la vereda de la puerta de sus casas y por varias semanas se les dificultaba salir de la misma. Quitaron la bolsa biodegradable y Rene volvió a su hogar.

Los ruidos en el mundo de arriba ya formaban parte de la vida cotidiana de los habitantes del mundo de abajo. Los días pasaron y las respetuosas ranas eran quienes contactaban a ambos mundos.

Unos día mas tarde nuevamente el baño era el lugar elegido para hacer contacto, la cisterna no llenaba el tanque el motivo era que una rana trancaba la caída de la boya; de cabeza se encontraba y dejaba ver sus patitas al viento como pidiendo clemencia. Uno de los integrantes del mundo de abajo llenó un balde de agua y lo vació dentro de la cisterna, luego tiró la cadena y la vio pasar por el water con cara de felicidad, nunca más a partir de ese momento vieron a Rene, tal vez ese fue su adiós. Su misión en el mundo de abajo estaba cumplida, en la casa jamás hubo mosquitos, contactaba a los dos mundo el de arriba y el abajo, tan distintos y a la vez tan iguales.

Volvieron convencidos de que Rene no estaba sola, además de sus colegas ranas, existía más vida en el mundo de arriba, como los de arriba deben de estar convencidos que los de abajo no estaban solos.