jueves, 29 de enero de 2009

Rueda - rueda


El país, ese de la rueda – rueda, donde el que no corre vuela, y perdes si te mareas.
El tiempo sin principio ni fin, nos demuestra, las costumbres, de nuestra tierra.
Un sitio, para nada singular, donde todo gira, y vuelve a empezar.

Vivimos, en un sálvese quién pueda, manoteando una moneda, plenos de felicidad.
Deshojando mil flores sin sentido, cuestionando, como nunca, nuestro destino.
Un instante, donde poder jugar, a la rueda-rueda, de la realidad.

Lo que hacemos, escuchamos y leemos, lo que nos enseñaron, y lo que aprendemos.
Todo es, el país de la rueda – rueda, donde todo pasa, y todo queda.

miércoles, 28 de enero de 2009

Santa Ana es quieto



Si será quieto, que el guardia de seguridad del supermercado es ciego. Manolo Inmobiliaria tiene su oficina en la calle principal, propiamente dicho y no es metáfora.

Si será quieto, que ni los perros ladran. Llegue a esta conclusión luego de cruzarme con tres perros y ninguno ladro, por lo tanto aplicando inducción completa, ningún perro ladra.

Si será quieto que ni el agua para el mate hierve, y el casero vino tres veces en menos de diez minutos para tener contacto con gente, o ¿será que mi compañera esta fuerte como patada de Ultra ton?

Si será quieto, que acá es verano, está Claro, pero Ancel no tiene señal a la hora de la siesta, de Movistar no tengo conocimiento.

Si será quieto, que me da pereza convocar a una asamblea para rebautizar a Santa Ana como Villa “Hoy es quieto”

Si será quieto, que no encuentro un buen remate para esta crónica, pero bueno, que se le va a hacer, aún no la encontré pero igual la publiqué

viernes, 23 de enero de 2009

El hombre necesita vacaciones


Cuando Ramón fue comunicado de que su licencia ya planificada para la segunda quincena de enero fue postergada - para la primer quincena de junio - se le paralizo el corazón, al punto que tuvieron que llamar desde su trabajo a una emergencia móvil debido al pequeño pre infarto que sufrió al conocer la noticia.


Ya restablecido en su hábitat natural de trabajo comenzó a buscar la manera de hacerle saber al mundo su disconformidad por la decisión tomada por la empresa respecto a su licencia. En su adolescencia fue un activo militante de los gremios estudiantiles, donde aún hoy es recordado por sus creativas formas de lucha. Rememorando aquellas épocas, intento buscar la forma de pelear ante el imperialismo y ante el cambio de fecha de su licencia.


Ocupar su lugar de trabajo fue lo primero que se le vino a la mente, pero esta medida de lucha no llamaría la atención de la gente, pues hoy la ocupación ha perdido su impacto social ante la reiteración de la misma por los distintos gremio.


Realizar un paro por tiempo indeterminado tampoco era la solución, ya que seguramente perdería todos las comisiones desde enero hasta junio y al mundo poco le interesaría saber que un vendedor de telefonía celular se encontraba de paro.


Protestar al estilo japonés realizando superproducción estaba descartado por su naturaleza, no olvidemos que Ramón es un ser humano ciento por ciento uruguayo. Entonces fue que tomo la decisión de seguir trabajando, pero sin dejar de pensar en buscar una buena medida de lucha.

A la mañana siguiente Ramón llego a su trabajo como todos los días, pero este no sería un día más. Luego de marcar la tarjeta de entrada – con su correspondiente pinc – tomo su teléfono inalámbrico, su silla y se dirigió hacia la calle. Literalmente Ramón monto su oficina en la calle, en la vereda, de esta forma continua cumpliendo con sus obligaciones con la empresa – vender celulares – pero en clara protesta ante la decisión tomada con su licencia.


Ahí esta Ramón desde el pasado 8 de enero cumpliendo su horario de trabajo, esperando y llamando a sus clientes desde Emilio Frugoni y Constituyente al sin número. Esperando además que las grandes cadenas de televisión, para que estas le transmitan al mundo, que Ramón lucha y pelea por sus vacaciones.

martes, 13 de enero de 2009

Los de arriba y los d abajo

En el mundo de los de abajo se encontraba una pareja que habían alquilado una casita para veranear; esta se ubicada alejada del ruido de la civilización, sus vecinos eran un montón de pinochas y un monte natural, naturalmente tenebroso de noche y hermoso de día.

Al llegar todo parecía sereno, la tranquilidad del lugar poco a poco penetraba a los nuevos moradores de la casita del monte. La casita era blanca como la nieve, con unas terminaciones onduladas, al mejor estilo “Casa Pueblo”. Ya instalados en la casa, la pareja decidió hacerse un mate y salir a recorrer el lugar. El viento no fue traba para que la pareja recorrieran buen tramo de la playa, al caer la noche luego de cenar tomaron una copita de vino y se fueron a dormir.

A los pocos minutos comenzaron los ruidos, ahí la pareja se percato de que existía un mundo paralelo encima de sus cabezas: el mundo de los de arriba. Esa noche tuvieron el primer contacto con unos de sus habitantes; era una rana que se comunico a través de la cocina, está respetuosa al ver a los nuevos moradores del mundo de abajo, dio la vuelta por el mismo camino que venia y luego de un ruac ruac, se dirigió nuevamente hacia su mundo.

La pareja quedo alterada, pues en ese mismo instante se dieron cuenta de que no estaban solos. En el correr de la noche, nuevos ruidos se oían en el techo pero el cansancio pudo más y la pareja se durmió.

A la mañana siguiente nuevos ruidos, nuevamente los de arriba querían establecer contacto con los de abajo. Por su parte los de abajo intentaban hacer oídos sordos, dichos ruidos eran para los de abajo causados por el motor de la heladera o por las piñas que caían y rodaban sobre el techo.

Luego de la primera jornada de playa, los habitantes del mundo de abajo decidieron tomar una ducha para quitarse la sal de la piel, ya que la sequía de los ríos hace que las corrientes de océano se apoderaran de las costas uruguayas.

Cuando el primer integrante de la pareja se había quitado la ropa y se prestaba a abrir la ducha; fue emboscado por tres ranas que al parecer habían militado en las FARC colombianas o en algún otro movimiento guerrillero de América Latina de la década de los 70. Estas querían recuperar el terreno perdido en el baño y se prestaban a dar batalla, por su parte los de abajo se unieron lampazo en mano, y sin llegar a la agresión física lograron que dos de las tres ranas huyeran despavoridas hacia le techo, mientras que la tercer rana se escondió en el agujero, qué se ubicaba en la pared de loza desde donde salía la canilla de agua caliente.

La desesperación pudo más y los de abajo decidieron tapar la salida de Rene (rana que se había escondido en la pared) con una bolsa de nylon biodegradable. Pensaron que Rene ya no sería problema, y por segundo vez se comprobaba que las ranas del techo si bien daban batalla, a los pocos minutos y con la ayuda del lampazo volvían a su mundo.

Los refuerzos no se hicieron esperar y el mundo de los de abajo recibió la llegada de amigos que fueron uniéndose en la lucha, de estos dos mundos por la supervivencia. Al otro día Rene volvió a combatir, salio de entre la bolsa y la lucha fue tensa hasta que los de abajo comprendieron que Rene salía a pasear y solamente quería que la puerta de su hogar fuese libre.

Los moradores del mundo de abajo recapacitaron, ya que todos habían pasado por la experiencia de Rene, los días que las compañías de gas rompían la vereda de la puerta de sus casas y por varias semanas se les dificultaba salir de la misma. Quitaron la bolsa biodegradable y Rene volvió a su hogar.

Los ruidos en el mundo de arriba ya formaban parte de la vida cotidiana de los habitantes del mundo de abajo. Los días pasaron y las respetuosas ranas eran quienes contactaban a ambos mundos.

Unos día mas tarde nuevamente el baño era el lugar elegido para hacer contacto, la cisterna no llenaba el tanque el motivo era que una rana trancaba la caída de la boya; de cabeza se encontraba y dejaba ver sus patitas al viento como pidiendo clemencia. Uno de los integrantes del mundo de abajo llenó un balde de agua y lo vació dentro de la cisterna, luego tiró la cadena y la vio pasar por el water con cara de felicidad, nunca más a partir de ese momento vieron a Rene, tal vez ese fue su adiós. Su misión en el mundo de abajo estaba cumplida, en la casa jamás hubo mosquitos, contactaba a los dos mundo el de arriba y el abajo, tan distintos y a la vez tan iguales.

Volvieron convencidos de que Rene no estaba sola, además de sus colegas ranas, existía más vida en el mundo de arriba, como los de arriba deben de estar convencidos que los de abajo no estaban solos.