domingo, 12 de octubre de 2008

Bajo la carne y los carniceros juegan al fútbol…


Bajó la carne y los carniceros juegan al fútbol, o al menos eso pareció en el partido de ayer entre Uruguay y Argentina. Por momentos no sabía si estaba mirando un partido de fútbol o una recreación actualizada de “Pandillas de Nueva York” donde el papel antes interpretado por Leonardo Di Caprio ahora lo protagonizaba Sebastián Eguren, y el papel del morocho de bigotitos lo protagonizaba Javier Mascherano.

La doble Nelson aplicada hace años por Alejandro “Tierrita de Coca Cola” Lembo a el “Muñeco” Gallardo, queda como un empujón de pelea de botija de segundo de escuela, comparada con el nivel de “Kil Bill 4” que pudimos apreciar en la tarde noche de ayer.

Pero por suerte nuestros filósofos modernos, Julio Ríos, Sergio Gorszy, Ruben Aprahamian, Atilio de Cymaco, intentaran convencernos de que gracias a esta demostración mezcla de karate y kinboxing Argentina no nos goleó.

Lo más lamentable es que sigo a mis treinta años de vida sacando el homus sapiens que vive en mí. Disfruté con el codazo de Eguren, la voladora del “Rusito” Pérez, y los sin fin de topetazos que se dieron en el transcurso del segundo tiempo.

Mi lado humano (que todos tenemos escondido, vaya paradoja) lo vino a salvaguardar Carlos Bueno cuando transcurrían cuarenta minutos del segundo tiempo y luego de una falta, comenzó a gritar: “…juegen, juegen…”

Ahí me di cuenta nuevamente que estaba mirando un partido de fútbol por eliminatorias y no la final del campeonato regional de Carnicerías.