martes, 23 de septiembre de 2008

El farolito de la calle en que nací

En la calle donde nací no había ningún farolito pero en julio del año 1995 inmortalice esa frase: “…el farolito de la calle en que nací…y otro farolito de la calle en donde nací… y otro farolito de la calle en donde nací…”

Transcurría el año 1995 había cambiado de liceo y en aquel quinto científico solo conocía a Juan, a través del cual conocí a Diego. No recuerdo como ni porque, la clase organizo un viaje a Colonia, para las vacaciones de Julio. Ana Paula dono su casa para que la clase fuese.

En el ómnibus camino a Colonia, me hice amigo del Sapo y sobre todo del vino casero que el Sapo llevaba en la mochila.

Al llegar a Colonia Ana Paula nos fue a buscar en camioneta, realizo dos viajes en el primero se fueron las gurisas: Carolina, Natalia B, Fabiana, Natalia M, y alguna otra también viajo y ahora no me acuerdo. En el segundo viaje fuimos los gurises, en ese pequeño viaje Sebastián rompió el hielo y piropeo (sin saber) a la madre de Ana Paula.

Luego de dejar los bolsos nos fuimos a recorrer las calles de Colonia. Para esa hora el vino casero me había poseído y se me dio por cantar. La melodía me salía del alma, estaba poseido por el espíritu de Carlos Gardel y Julo Sosa.

Solo salía de mi boca:

“…el farolito de la calle en que nací…y otro farolito de la calle en donde nací… y otro farolito de la calle en donde nací…”

Gracias a esto desde el 95 en adelante cada vez que voy a un cumpleaños de Juan, la familia Scabino me pide que cante un tango.