viernes, 25 de julio de 2008

Generación Pelotero


Realmente hoy existe entre nosotros una nueva generación de seres humanos, a la cual los mayores de 25 años no pertenecen. Ni hablar aquellos que cumplimos 30 años en este 2008. Me refiero a la Generación Pelotero.

Si bien muchas veces nuestra cabeza marxista nos impide ver el árbol tapado por el bosque, creo que hasta el mismísimo Che Guevara hubiese disfrutado como loco por una hora en el pelotero.

Yo pertenezco a la generación de los retro proyectores y la sabana blanca, un clásico de los cumpleaños más top, donde podíamos ver el “Libro de la selva” acompañado de unas exquisitas pildoritas. No podíamos imaginarnos que años más tarde se vendría la revolución de los inflables.

Inflables que hoy por hoy aseguran a los padres diversión de los chicos y tranquilidad de los padres. Pues ningún mayor tendrá la necesidad de disfrazarse de payaso y mentirle a los niños afirmando que es Pelusita (en realidad todos sabíamos que era el padre o el tío del cumpleañeros pero nadie decía nada para no romperle la ilusión al cumpleañeros) o lo que era peor soportar algún vecino con dotes de magos.

En las pasadas vacaciones de invierno en la esquina de casa pude observar la imaginación de un padre, ya que al no tener espacio en su casa para un inflable lo armo en la puerta de su casa en pleno centro. Seguramente sus hijos hoy lo vean como un revolucionario de nuestra época pos moderna.

Seguramente este 29 de Julio tal vez imite la idea y festeje mis 30 años a lo grande, con un inflable en la puerta de casa.

lunes, 21 de julio de 2008

Paranoia de un fumador


Varias veces prometí o intente dejar de fumar, el tiempo más largo que llegue a cumplir este tipo de promesas fueron 47 minutos. Es lo que dura una clase normal de matemática mas dos minutos que es lo que demoro en llegar hasta la puerta del liceo para fumar. Las constantes promesas incumplidas son el producto del acoso de amigos y familiares que insisten en que uno deje de fumar.

Éramos poco y parió la abuela. Luego apareció el decreto de nuestro gobierno de no fumar en espacio públicos cerrados. Tal vez el señor presidente de la república pensó que de esta manera yo dejaría de fumar. Deje de entrar en espacios públicos cerrados, no abandone el hábito de fumar, sino que por el contrario adquirí otra adicción llamada “Biogrip”.

Hace semanas se comenzó a prohibir la propaganda de cigarros, ahora no se puede fumar en los espacios abiertos. Por ejemplo: si usted está en la tribuna del Estadio Centenario puede fumar, pero si usted se encuentra dentro de la cancha no puede fumar.

Hablando de Estadio Centenario y de fumadores luego de escuchar a Mario Saralegui prometer que si salía campeón de la liguilla (pre libertadores, que también podría llamarse pre sudamericana o pre pre libertadores) copa Raúl Cacho Barizoni, dejaba de fumar. Yo como buen carbonero decidí doblar la apuesta de Mario y prometí dejar de fumar si Peñarol clasificaba a la Copa Libertadores. En la tarde del domingo Peñarol clasifico a la Copa Libertadores. (No te vayas a la página de la Conmebol, dejame la ilusión de que clasifique a la Copa Libertadores)

Pero más allá de la promesas (que puedo llegar a romper y usted querido lector se dará cuenta el año que viene si Peñarol quedara eliminado de La Copa Libertadores enfrentando al Deportivo Cachimba ‘e Piojo) hoy luego de comprar el diario y ponerme a leer la sección deportiva, única sección del matutino que leo completa, me encuentro un mensaje subliminal.

Seguramente Tabare Vázquez me esta vigilando y tiene todos mis datos. Y ahora empezó la fase tres contra los fumadores. Psicología pura y directa, va a poner anuncios con el nombre de todos los fumadores, donde asegura que no nos invita hasta que dejemos de fumar. Pero lo que me mata, me vuelve loco, es que no me aclara ¿a dónde nos está invitando? ¿Y si no quiero ir? Me vas a venir a buscar con Ultraron y me tendré que ir a fumar a Melbac, mira que arranco Tabare, mira que ya no aguanto.

Pero por otro lado tal vez Tabare tenga razón, y lo mejor sea que deje de fumar

jueves, 10 de julio de 2008

El menú del día

Martes a la tarde, salame, mortadelas y algún que otro queso. Nada parecía romper la monotonía de la fiambrera. Como buena compañera se ofreció para colaborar con la rotisera removiendo los pollos que daban vueltas como siempre, nada parecía romper la monotonía de los pollos.

Entonces se escucho una voz que irrumpió en la tarde:

- “…No tienes menú del día…”

Entonces ella sonrió, y sonrojo sus 180 kilo gramos de felicidad y le respondió:

- “…no…no tenemos menú de día…si queres fíjate en la góndola de los preparados…”

El atónito la miro a través de sus gafas de sol cual cantante de Supersónicos, y dejo entrever que en su vocabulario no había lugar para góndolas. La fiambrera entendió enseguida, al igual que cuando uno le pide queso y acota:

- “…dame el de oferta…”

Volvió a sonreír y le mostró las ensaladas, las tortas y los fritos de la rotisería. El respondió sonriendo y dejando caer el audífono de su oreja derecha. Comenzó un dialogo acalorado para estas fechas:

- “…las empanadas están…”

- “…que pinta tienen esas carnes…”

- “…son frescas…”

- “…del día…”

Y apareció la rotisera:

- “…si del día en que las hice…”

Los tres explotaron en carcajadas, mis papas fritas ya estaban preparadas y me esperaban en la caja para pagar e irnos. El trío quedo sonriendo, el amigo no encontró el menú del día, pero se llevo dos nuevas amigas.

miércoles, 2 de julio de 2008

Michael Clayton

Hace unos meses atrás uno de nuestros lectores me solicitó que le ayude a entender esta película ganadora del Oscar. El fin de semana pasado, pop mediante, tuve la posibilidad de observar este film.

Claramente ganó el Oscar por que uno nunca entiende cual es el trabajo de Michael Clayton. Es consejero de un bufete de abogados. Al parecer su función es aconsejar y acomodar a los clientes, similar a la tarea de Sergio Gorzy con la pista de atletismo o la de Gonzalo Fernández con Tabaré Vázquez.

Michael es divorciado y tiene un hijo. El pequeño Michael muestra trastornos de la separación de su padre, ya que en pleno siglo XXI es un aficionado a la lectura y no al play station.

Familiarmente los Clayton son raros, un hermano policía (sino el final de la película nunca se podría haber dado) y creo que un par de hermanas, una se caso con un borracho y la otra debe dedicarse a cuidar al viejo Clayton, el cual se encuentra más cerca del arpa que de la guitarra.

El cuñado borracho de Clayton es a su vez su socio en un restaurante fundido, al parecer por el alcoholismo del cuñado y no por la adicción de Clayton al poker.

A todo esto, una empresa de medicamentos de algo que nunca entendí, hace fundir a los granjeros. Ahí aparece un abogado veterano que siempre cagó a sus clientes, sufre un ataque de americanismo o yankilismo profundo y quiere acabar con las multinacionales. Es como si Amadeo Otatti se diera cuenta que los Peiranos no son tan buenos como él pensaba y comenzara a ayudar a los ahorristas del Banco de Montevideo.

A todo esto nunca supe cual era el verdadero trabajo de Michael Clayton y si estaba a favor o en contra de los buenos, tampoco me queda claro.

Resumiendo tomo una frase de su hermano:

“…los policias creen que sos abogado y los abogados creen que sos policia..”

Por lo tanto a esta película la califico con 2 Nicolitos.