viernes, 13 de junio de 2008

Sereno

Recuerdo con cariño aquella representación escolar donde debuté como actor. La profesora de canto, que también impartía clases de actuación, me dio la responsabilidad de personificar a tres personajes del Montevideo colonial. En la primera escena era el aguatero:

“…aguaaaaaaaaaa, aguaaaaaaaaa…”

Luego irrumpía en escena como sereno:

“…son las once y todo serenooooooooooooo…”

Y coronaba la actuación como tamborilero, donde el público alborozado repiqueteaba las palmas, y los flashes de las cámaras (que en ese entonces no eran digitales) no paraban y eran todas felicitaciones de padres y amigos.

Tal vez los roles protagónicos de la obra me los gané por mi tez ligeramente acubanada. Pero esto me marcó tanto que llegué a pensar que el sereno era en nuestros días el hombre encargado de dar la hora en las noches.

Luego comprendí lo equivocado que estaba, pues el sereno no te da la hora sino que pasa las horas pegado a su radio parando de sufrir o discutiendo con Cacharpa Perez o Jorge Baillo. Siempre en su silla con su parcimonia y pachorra, recordando historias de su vida real. Sabiendo que el mundo se va a descansar, intenta hablar con todos los seres humanos que se le cruzan antes de pasar a su mundo de noches y soledad. Sabe de política, deportes y todos los chismes que pasan durante el día.

Dentro de esta clase de seres humanos, gladiadores de la vida, existen distintos tipos. El sereno Rambo, es aquel sereno joven de entre 30 y 40 años que soñó por siempre pelear en Vietnam o rescatar al soldado Rai Ban. Siempre con cara de serio y audífono al oído cual agente de la CIA, pero esconde un sujeto tierno que se deja ver en el Tele Chat.

El sereno Héroe, es aquel hombre de entre 40 y 60 años. Todas las noches tiene una historia nueva que contar, estuvo en el estadio el día que quebraron a Morena, escuchó en el paraninfo de la facultad el discurso del Che, y supo tomarse alguna copa con Gardel.

Por último el sereno Arpa, más de 60 años. Pasa las horas sentado semi dormido, ensayando las primeras notas que tocará con su arpa, se sobresalta cuando el perro ladra o suena la alarma. Pero es quien origina el nombre de su profesión, pues de todos los serenos es el más sereno.