domingo, 1 de junio de 2008

Mi primer título

Domingo tras domingo en las ofertas de trabajos no faltan los pedidos ejecutivos de ventas o similares. En mis comienzos laborales supe ganarme la vida como vendedor de juguetes, luego pase al rubro de los helados y musical, y termine mis días de vendedor en el rubro bancario.

Yo fui vendedor y no ejecutivo de ventas. Pues se elegían otros adjetivos calificativos para dicha tarea.

Gracias a estos trabajos que supe realizar logre entre otras cosas conseguir mi primer título. Recuerdo el rostro de mi madre totalmente emocionada quien me apretó en un fuerte abrazo, mientras mi padre sonriendo pregunto:

“… ¿Qué corno es un Topo de ventas?...”

Lamentablemente para mi padre su hijo “el dotor” no pudo quitarle tal duda, mientras mi madre seguía los festejos e intentaba llamar a todo el listado de las páginas telefónicas, por suerte el salón del club ya estaba alquilado, sino mamá hubiera armado flor de bailongo en mi honor.

Cuando logramos calmarle la euforia a mamá, que no paraba de gritar, cada dos minutos:

“…¡¡¡Uruguay nó má!!!...”

Pasé a comunicarle que el titulo que minutos atrás le había dado era de “Topo de Ventas”. Hasta el día de hoy no sé de que me recibí, pero sigo teniendo el mi poder el titulo que me acredita en toda la República Oriental del Uruguay y en el mundo entero como “Topo de ventas”.

En la empresa que trabaja en ese momento, entendieron oportuno enviarnos a todos los vendedores a realizar dicho curso. El encargado de impartir dicho curso era un gordito mezcla del Doctor Etchandy y Jorge Lanata.

Hasta la mitad de dicho curso sin ser brillante este señor solamente decía cosas obvias, cosas que sin ser un Topo aún, uno ya las podía imaginar. El día que se dio el quiebre el tema de la charla era la amabilidad al cliente. Tomo como ejemplo un Kiosco de revistas que se encontraba en Mercedes y Yaguarón. Argumentaba su elección debido a la excelente amabilidad del propietario de dicho Kiosco.

Lo que desconocía el Doctor Etchandy era que el propietario de dicho kiosco de revistas, era mi Tío. Hombre tosco y antipático como mi tío no existió ni existirá jamás en la historia de la humanidad. De tan amable que era mi tío, cuando le preguntaban la hora o que ómnibus paraba en esa esquina donde tenía el Kiosco este le respondía:

“…Lunes…lunes…”

Si bien lo que nos enseño el Doctor Etchandy no nos aporto nada en nuestras vidas de vendedores, a mi me dejo el grato recuerdo de ser el primer título que lleve a casa. Por lo tanto querido lector si usted lo que necesita es un “Topo de ventas” no dude en ponerse en contacto con este servidor.