jueves, 5 de junio de 2008

Arroz con leche

Hace meses nuestra Intendencia y su gremio viven en un permanente conflicto, si bien existen muchas opiniones, ninguna realizo un análisis a fondo del verdadero problema en cuestión, todo fue culpa del arroz con leche.

Para aquellos que no saben que es el arroz con leche, solo una frase les cabe:

“…Perdónalos padre no saben lo que hacen…”

El resto del mundo se divide entre los fanáticos del arroz con leche y los que no les gusta el arroz con leche.

El gusto o no por el arroz con leche determina la clase de persona y visión del mundo que usted esconde. Si usted se encuentra entre quienes no les gusta el arroz con leche, seguramente sea una persona apática, resentida con su trabajo y milite en su gremio quejando de todo, anda por el mundo viendo siempre el medio vaso de agua vacío. Seguramente sus amigos la llamen Mabel Lolo. Intenta llamar a todos los programas de televisión y radio, únicamente para quejarse.

Ahora bien, si usted prefiere el arroz con leche sin canela. Es una persona de pocas palabras, que siente placer por las ciencias, aunque se cuestiona a diario:

“… ¿Por qué me metí en esto de la intendencia?...”

Se pasa anhelando aquel arroz con leche que disfruto mientras disfrutaba de su vida liceal, o universitaria.

Si usted es una de esas personas que disfruta del arroz con leche con canela incluido, anda por la vida feliz, y trata de no tirar más bolsas a su pobre contenedor cuando este se desborda, se cuestiona de vez en cuando:

“… ¿Por qué se queja Mabel?...”

Al mismo tiempo que piensa:

“…el día que tenga un problema con mi patrón, que me defienda Mabel…”

El conflicto de la intendencia y su gremio radica en la concesión de la confitería, el nuevo confitero es un fanático del arroz con leche, y no concibe otro postre. Esto molesto mucho a Mabel, ya que ella defiende a ultranza al flan. Mientras nuestro ex intendente Arana que es un hombre de mundo, conoció por el Discovery Chanel la isla flotante olvidándose de las pasiones que despierta el arroz con leche. Esto lo llevo a firmar la concesión sin leer (la letra chiquita) dando origen a un conflicto ya de ribetes novelescos.

Por lo tanto el conflicto llegara a su fin el día que vuelvan a convivir en la confitería de la intendencia el flan y el arroz con leche.