jueves, 19 de junio de 2008

El patriota

Seis de la mañana suena el despertador y me digo o lo pienso,

“…Me quedo hasta y cuarto…”

Es ese momento antes de despertarse, antes de comenzar el día donde aún no defino si sigo soñando o ya soy un ser conciente. Hoy me di cuenta que era un elegido, un patriota, que debía ir a cumplir con el deber. El deber jurado en el año 1991.

Fue ese el año que juré honrar la patria, la bandera. ¿Hasta que la muerte nos separe? Creo que se me entreveraron los juramentos.

Siete menos algunos minutos estaba partiendo, hoy 19 de junio del 2008, para poder gritar bien fuerte:

“…Yo soy el mismo que vos cuando grito soy celeste…”

No me dirigía hacia el Estadio Centenario para comprar la entrada para el próximo partido de las eliminatorias. Mi destino era el liceo, hoy mis alumnos juraban la bandera.

En medio del himno a las ocho y veintitrés de la mañana, mientras observaba los bostezos de los alumnos, y las sonrisas que despiertan en los adolescentes la parte del himno cuando la señora canta:

“… hahaha...”

pensaba en cual es el fin de tal solemne acto: ¿El comprobante de los alumnos de haber jurado la bandera, para cuando se presenten en un trabajo público? ¿Festejar el cumpleaños de Artigas? ¿Generar el sentimiento de patria y así poder tomar postura en el conflicto Claudia Fernández – Mónica Farro? ¿Qué el alumno y alumna tengan una aproximación al horario de cuando el verdadero guapo se levanta sin chistar?

Escucho aplausos, dejo de pensar. Anuncian las palabras del profesor de historia. Un clásico en tales actos, las breves pero emotivas palabras donde se debe mencionar patria, bandera, Artigas, esta última se debe mencionar unas tres veces mínimo. También en estos tiempos se puede agregar la palabra grande, que debe ir a continuación de patria.

Escucho aplausos. Anuncian la participación del coro liceal. El primer tema, ¿adivinen cuál fue? Si acertaron, “A Don José”. Este tema es como Pelusita, un cumpleaños sin Pelusita no es cumpleaños. Un acto del 19 de junio, sin “A Don José” no es un acto del 19 de junio. La actuación del coro termina siempre con un segundo tema de actualidad, que la profesora de canto elige con buen gusto como para levantar el clima. (Casi seguro que lo que escuché fue una canción de Patito Feo)

El director del instituto toma la batuta, y los alumnos juran la bandera con un coro tímido:

“…Sí, juro…”

Ahí aparece el alumno que con cara de dormido y despistado, le dice al profesor más cercano que está igual de dormido que él:

“…Yo no dije nada, ¿igual la juré? Profe…”

Y el docente sacándose la última lagaña, e intentando acordarse de si apagó o no la cocina antes de salir de su casa, le responde:

“…no pasa nada mijo, usted la juró…Yo lo escuche…”

Y sonrisa mediante del docente y el alumno, el botija se va feliz para su casa. Pues a partir de hoy la patria tiene un nuevo patriota.

viernes, 13 de junio de 2008

Sereno

Recuerdo con cariño aquella representación escolar donde debuté como actor. La profesora de canto, que también impartía clases de actuación, me dio la responsabilidad de personificar a tres personajes del Montevideo colonial. En la primera escena era el aguatero:

“…aguaaaaaaaaaa, aguaaaaaaaaa…”

Luego irrumpía en escena como sereno:

“…son las once y todo serenooooooooooooo…”

Y coronaba la actuación como tamborilero, donde el público alborozado repiqueteaba las palmas, y los flashes de las cámaras (que en ese entonces no eran digitales) no paraban y eran todas felicitaciones de padres y amigos.

Tal vez los roles protagónicos de la obra me los gané por mi tez ligeramente acubanada. Pero esto me marcó tanto que llegué a pensar que el sereno era en nuestros días el hombre encargado de dar la hora en las noches.

Luego comprendí lo equivocado que estaba, pues el sereno no te da la hora sino que pasa las horas pegado a su radio parando de sufrir o discutiendo con Cacharpa Perez o Jorge Baillo. Siempre en su silla con su parcimonia y pachorra, recordando historias de su vida real. Sabiendo que el mundo se va a descansar, intenta hablar con todos los seres humanos que se le cruzan antes de pasar a su mundo de noches y soledad. Sabe de política, deportes y todos los chismes que pasan durante el día.

Dentro de esta clase de seres humanos, gladiadores de la vida, existen distintos tipos. El sereno Rambo, es aquel sereno joven de entre 30 y 40 años que soñó por siempre pelear en Vietnam o rescatar al soldado Rai Ban. Siempre con cara de serio y audífono al oído cual agente de la CIA, pero esconde un sujeto tierno que se deja ver en el Tele Chat.

El sereno Héroe, es aquel hombre de entre 40 y 60 años. Todas las noches tiene una historia nueva que contar, estuvo en el estadio el día que quebraron a Morena, escuchó en el paraninfo de la facultad el discurso del Che, y supo tomarse alguna copa con Gardel.

Por último el sereno Arpa, más de 60 años. Pasa las horas sentado semi dormido, ensayando las primeras notas que tocará con su arpa, se sobresalta cuando el perro ladra o suena la alarma. Pero es quien origina el nombre de su profesión, pues de todos los serenos es el más sereno.

jueves, 5 de junio de 2008

Arroz con leche

Hace meses nuestra Intendencia y su gremio viven en un permanente conflicto, si bien existen muchas opiniones, ninguna realizo un análisis a fondo del verdadero problema en cuestión, todo fue culpa del arroz con leche.

Para aquellos que no saben que es el arroz con leche, solo una frase les cabe:

“…Perdónalos padre no saben lo que hacen…”

El resto del mundo se divide entre los fanáticos del arroz con leche y los que no les gusta el arroz con leche.

El gusto o no por el arroz con leche determina la clase de persona y visión del mundo que usted esconde. Si usted se encuentra entre quienes no les gusta el arroz con leche, seguramente sea una persona apática, resentida con su trabajo y milite en su gremio quejando de todo, anda por el mundo viendo siempre el medio vaso de agua vacío. Seguramente sus amigos la llamen Mabel Lolo. Intenta llamar a todos los programas de televisión y radio, únicamente para quejarse.

Ahora bien, si usted prefiere el arroz con leche sin canela. Es una persona de pocas palabras, que siente placer por las ciencias, aunque se cuestiona a diario:

“… ¿Por qué me metí en esto de la intendencia?...”

Se pasa anhelando aquel arroz con leche que disfruto mientras disfrutaba de su vida liceal, o universitaria.

Si usted es una de esas personas que disfruta del arroz con leche con canela incluido, anda por la vida feliz, y trata de no tirar más bolsas a su pobre contenedor cuando este se desborda, se cuestiona de vez en cuando:

“… ¿Por qué se queja Mabel?...”

Al mismo tiempo que piensa:

“…el día que tenga un problema con mi patrón, que me defienda Mabel…”

El conflicto de la intendencia y su gremio radica en la concesión de la confitería, el nuevo confitero es un fanático del arroz con leche, y no concibe otro postre. Esto molesto mucho a Mabel, ya que ella defiende a ultranza al flan. Mientras nuestro ex intendente Arana que es un hombre de mundo, conoció por el Discovery Chanel la isla flotante olvidándose de las pasiones que despierta el arroz con leche. Esto lo llevo a firmar la concesión sin leer (la letra chiquita) dando origen a un conflicto ya de ribetes novelescos.

Por lo tanto el conflicto llegara a su fin el día que vuelvan a convivir en la confitería de la intendencia el flan y el arroz con leche.

domingo, 1 de junio de 2008

Mi primer título

Domingo tras domingo en las ofertas de trabajos no faltan los pedidos ejecutivos de ventas o similares. En mis comienzos laborales supe ganarme la vida como vendedor de juguetes, luego pase al rubro de los helados y musical, y termine mis días de vendedor en el rubro bancario.

Yo fui vendedor y no ejecutivo de ventas. Pues se elegían otros adjetivos calificativos para dicha tarea.

Gracias a estos trabajos que supe realizar logre entre otras cosas conseguir mi primer título. Recuerdo el rostro de mi madre totalmente emocionada quien me apretó en un fuerte abrazo, mientras mi padre sonriendo pregunto:

“… ¿Qué corno es un Topo de ventas?...”

Lamentablemente para mi padre su hijo “el dotor” no pudo quitarle tal duda, mientras mi madre seguía los festejos e intentaba llamar a todo el listado de las páginas telefónicas, por suerte el salón del club ya estaba alquilado, sino mamá hubiera armado flor de bailongo en mi honor.

Cuando logramos calmarle la euforia a mamá, que no paraba de gritar, cada dos minutos:

“…¡¡¡Uruguay nó má!!!...”

Pasé a comunicarle que el titulo que minutos atrás le había dado era de “Topo de Ventas”. Hasta el día de hoy no sé de que me recibí, pero sigo teniendo el mi poder el titulo que me acredita en toda la República Oriental del Uruguay y en el mundo entero como “Topo de ventas”.

En la empresa que trabaja en ese momento, entendieron oportuno enviarnos a todos los vendedores a realizar dicho curso. El encargado de impartir dicho curso era un gordito mezcla del Doctor Etchandy y Jorge Lanata.

Hasta la mitad de dicho curso sin ser brillante este señor solamente decía cosas obvias, cosas que sin ser un Topo aún, uno ya las podía imaginar. El día que se dio el quiebre el tema de la charla era la amabilidad al cliente. Tomo como ejemplo un Kiosco de revistas que se encontraba en Mercedes y Yaguarón. Argumentaba su elección debido a la excelente amabilidad del propietario de dicho Kiosco.

Lo que desconocía el Doctor Etchandy era que el propietario de dicho kiosco de revistas, era mi Tío. Hombre tosco y antipático como mi tío no existió ni existirá jamás en la historia de la humanidad. De tan amable que era mi tío, cuando le preguntaban la hora o que ómnibus paraba en esa esquina donde tenía el Kiosco este le respondía:

“…Lunes…lunes…”

Si bien lo que nos enseño el Doctor Etchandy no nos aporto nada en nuestras vidas de vendedores, a mi me dejo el grato recuerdo de ser el primer título que lleve a casa. Por lo tanto querido lector si usted lo que necesita es un “Topo de ventas” no dude en ponerse en contacto con este servidor.