jueves, 1 de mayo de 2008

Sala de profesores

En los centros de educación secundaria del Uruguay a la sala destinada para el descanso de los docentes entre clase y clase se le llama “sala de profesores”. Dicho salón sirve también para que el docente corrija tareas y complete las libretas de calificaciones de los alumnos en las horas libres o puentes también llamados.

Pero no solo de descanso y trabajo vive el ser humano, en la sala de profesores también hay tiempo para almorzar, merendar y hasta cenar. Es aquí donde los docentes ponen en práctica todos sus años de estudio haciendo públicas sus teorías científicas y también las mas interesantes, a mi entender, que son las teorías de vida, esas que solo la “Universidad de la calle” te pueden brindar.

El tema más recurrente es la medicina ya que el 98% de los docentes sólo sabe hablar de enfermedades producidas por el mal comportamiento del alumnado. Mis conocimientos medicinales han aumentado desde que frecuento las salas de profesores, al día de hoy sé reconocer los 1123 distintos tipos de strees que puede sufrir una persona.

El restante 2% de los docentes hacen que la sala sea un lugar más ameno, recordando constantemente seriales y dibujos animados de sus épocas de juventud, acompañadas de anécdotas algunas realmente jugosas.

Particularmente este año convivo con una sala preparada para albergar como máximo a diez docentes, pero las circunstancias llevan a que convivamos aproximadamente unos veinte docentes por tarde. Donde prender el microondas y la cafetera eléctrica al mismo tiempo podría causar la suspensión de las clases debido a que saltaría la térmica, como se dice vulgarmente.

Para este año Codicen dispuso de una partida económica especial para la sala de profesores. Pensamos solucionar el problema eléctrico y tal vez adquirir más sillas, pues por momentos hay docentes que no tienen donde sentarse (no ahí no me siento, usted no cambia más siempre el mismo bandido)

Pero la desilusión fue grande cuando nos enteramos que esa partida solo puede ser utilizada para la compra de libros, de material didáctico o una computadora para la sala.

Entre todos hemos decidido, no invertir en material didáctico ya que los mapas abundan y adquirir un compás implicaría suministrar un arma blanca a sujetos muchas veces pocos cuerdos como los docentes de matemática. Tampoco compraremos la computadora ya que si ésta se llevase a cabo, tendríamos que eliminar de la sala a dos docentes por tema de espacio.

En conclusión tendremos libros nuevos e intentaremos apilar los viejos libros para usarlos como sillas. ¿Un poco contradictorio el nombre de la partida? ¿No le parece?