miércoles, 21 de mayo de 2008

Me preocupa ser Bueno

Si bien desde este espacio he esquivado al tema clásico, y campeonato uruguayo. (Solo por las consecuencias que podría traerme babosear por adelantado)

Hoy quiero plantearles un tema que por demás me preocupa, y no es las ganas que tengo de sacar el manya que llevo dentro, sino que me preocupa entender los gestos, ademanes y caras de Carlos Bueno.

Al principio como todo ser humano normal, sus gestos y brazos al viento me parecían de un ser fuera de sus cabales o con problemas personales, llegue a pensar que jugaba con un celular de manos libres, y mientras erraba un gol o no le pasaban el balón, comentaba con su amigo (Claro) al que puede comunicarse sin costo. Al igual que lo hacen varios peatones al caminar por nuestra ciudad y nos dejan la duda de si están locos o hablan por celular.

Desde el pasado clásico traduzco los gestos de Bueno, sin necesidad de cuestionarme si es esto correcto o no. Lo entiendo, lo comprendo y lo que es peor lo imito.

Si, lo imito poniendo en riesgo la humanidad de quien comparte conmigo esos momentos. En su gol clásico tome de las cintura a la ahijada de mi señora y la volé por los aires, mientras realizaba ademanes con los brazos (cuando la niña estaba en el aire obvio)

Al principio no me cuestione esta actitud, argumentando cual periodista deportivo que justifica la violencia en las canchas de fútbol, es la adrenalina que en los clásicos esta a mil. Pero este domingo volví a sufrir del síndrome Bueno, pero esta vez la adrenalina estaba a 0,000003 pues estaba tirado en la cama viendo el partido. Y traducía todos los gestos y ademanes de Bueno.

Por lo tanto desde el domingo estoy preocupado y me cuestiono: ¿Vale la pena ser Bueno?