sábado, 19 de abril de 2008

Kitt, el auto fantástico

David Hasselhoff mucho antes de ser salva vidas o guarda costas, quizo proteger a los desprotegidos y pobres del mundo. Esta tarea para nada fácil, me refiero a la de proteger al desprotegido, no la realizaba solo, contaba con la ayuda para nada menor de Kilt “El auto fantástico”.

Han existido muchos defensores de los pobres y desprotegidos a lo largo de la historia de la humanidad, algunos de ellos y de ellas son: Eva Perón, José Gervasio Artigas, Ignacio Copani, Madre Teresa de Calcuta, Dalai Lama, Los Teletubies, Alejandro Aguila Arce y muchos más.

Pero ninguno de los anteriores contaba con la ayuda de la tecnología moderna.

Si bien en la década de los 80 se destacó la gran cantidad de súper héroes que luchaban por salvar al mundo, las décadas siguientes se caracterizan por desmitificar a aquellos paladines de la justicia. El ataque constante a la sexualidad de Robin, el capitalista Batman que consumía cuanto aparato tecnológico lanzaba al mercado la General Electric o el miedo que tenía Superman a una simple piedra de criptonita.

Hoy mis descargos no serán para David Hasselhoff, hoy vengo a denunciar la falta de ética de Kilt, quien dejo plagado al mundo de vehículos fantásticos y no respetó los códigos del barrio. Cercano al medio día pude observar “La moto fantástica” estacionada en la esquina de casa, nos confirmo la paternidad de Kilt y de su decisión de radicarse en Uruguay por parte de ella al enterarse de la ley que protege del coscorrón a los niños.

A su vez Kilt y Lobo del aire rompieron una amistad de más de veinte años debido a la adicción al aceite y agua por parte de Kilt, nos contó su hija que Lobo no soporto más la situación y lo intentó rehabilitar en una chacra de Remar.

De su madre poco nos reveló, pero de sus palabras pudimos deducir que posiblemente sea la Mujer Biónica, quien la engendró cuando aún estaba casada con el Hombre Biónico.

Pero a pesar de todo Kilt es, fue, y será por siempre “El auto fantástico”.