sábado, 8 de marzo de 2008

Siete años en el Cabo Polonio

Después de 29 años de escuchar las leyendas y mitos que rodean al paradisíaco Cabo Polonio, pude comprobar con mis propios ojos la belleza del lugar y dar mi versión.

El viaje de ida desde Valizas fue lento pero seguro al mejor estilo de Danilo Astori, Cecilia nos dirigía y comentaba: “no hay inflación, duna siempre a la derecha”. En el camino pudimos ver cuatro sexagenarias entusiastas y meritorias, sentadas a la sombra con actitud de esperar el 104 (como dice el dicho popular: “la vida pasa el 104 no”) Luego aparecieron las vacas playeras las cuales pasteaban en la arena, para finalmente cruzarnos con “El Llanero Solitario” y su amigo “Toro”.

Al llegar tomamos la cerveza más cara de la historia, o de mi historia. Disfrutamos de las playas, los lobos marinos, no puedo decir lo mismo del faro (buscar el ¿por qué? La altura no en un mito). Almorzamos el famoso salame fanfarrón, pues se creía jamón etiqueta negra debido a su precio y nos enteramos que la milanesa al pan cotiza fuerte en la bolsa de valores de Etiopía.

Emprendimos el regreso a Valizas confiados en conocer la tranquilidad del terreno, se nos sumaron en el camino Sandra Mihanovich y Celeste Carballo. Luego de discutir entre ellas Sandra decidió seguirnos mientras que Celeste marco su propio rumbo. El destino las volvió a encontrar justo cuando Celeste se estaba pegando flor de porrazo, por suerte no se lastimó y las dejamos juntas.

La tranquilidad reinaba hasta que fuimos atacados por dos teros o un tero y una tera, totalmente furiosos, yo como el hombre del grupo tome la mochila y salí corriendo. Me parecía demasiado poco morir en las garras de los teros, sigo pensando que sería mucho más glamoroso morir atropellado por una Ferrari, si fuese descapotable mucho mejor. De las sexagenarias ni rastros, por lo tanto suponemos que finalmente pasó el 104.

Mi versión del Polonio la sigo elaborando pero te recomiendo que lo visites antes de que aparezca algún Shopping, un Mac Donald’s o la mismísima Casa Pueblo.