martes, 18 de marzo de 2008

Sean los orientales tan apretados como valientes

Si ponemos a convivir a una familia tipo, tipo un padre una madre y tres hijos en un apartamento monoambiente seguramente al poco tiempo comiencen los problemas a causa de la falta de espacio. Los adolescentes con su música, los mas pequeños reclamando su espacio para jugar, los padres intentando encontrar intimidad y el mayor de los nenes seguramente por el ruido no podrá concentrarse para estudiar.

Seguramente la situación que acabo de describir no sorprenderá a nadie si afirmo que terminará en conflictos por más que la familia en cuestión sean los Ingalls o los Benvenuto. Por lo tanto si ubico a 450 jóvenes en un espacio preparado para albergar a 200 jóvenes seguramente los problemas no tarden en llegar. Por suerte si estos 450 jóvenes no aprenden nuestra uruguayes nos permite encontrar culpables: los docentes o maestros.

Las cosas están cambiando y los consejeros del CODICEN (órgano desconcentrado que administra y organiza la educación primaria y secundaria en el Uruguay) prometieron que por clase no habría más de 25 alumnos por grupo. En algunos liceos sobre poblados aún hoy siguen las inscripciones.

Pero no son todas malas noticias, en este liceo en cuestión tenemos tres computadoras para que las puedan utilizar estos 450 jóvenes, pero, en Uruguay siempre hay un pero, Antel y Anteldata no se ponen de acuerdo en quién debe realizar la conexión (¿no son la misma cosa?) Ambas empresas estatales una encargada de los servicios telefónico y la otra encargada de la conexiones a Internet)

Mientras tanto cada vez más gente puede acceder a la educación y así podemos gritar a los cuatro vientos: ¡bajamos los índices de analfabetización! Y la eterna discusión ¿para qué educarnos? Ya lo dijo el prócer de la patria: “Sean los orientales tan apretados como valientes”