sábado, 1 de marzo de 2008

Highlander

Muchas veces la vida nos enfrenta a este tipo de hombres o mujeres que con el correr del tiempo llegamos a pensar que son realmente inmortales. Como diría Solita: “es la vida misma” la que nos abofetea y demuestra empíricamente que son seres humanos como el resto.

Algunos de estos son el contador. José Pedro Damiani tenía respuestas para todo cuestionamiento de la empresa Tenfield, Heber Silva Cantera corría la cancha como si tuviese dos pulmones, Marcelo Tinelli facturando por un sueño.

La vida me dio la fortuna de conocer a Rodrigo Moratorio siempre de buen humor y ciento por ciento optimistas. Físicamente es una cruza de “Conan, el bárbaro” y “el cacique del gol”. Yo pensaba que Moratorio pasaría a la inmortalidad por su resistencia a la cerveza, ni el mismísimo Homero Simpson podría competir con él.

Pero fue una noche valícera que nos demostró que Moratorio es humano. Y parafraseándolo: “Dios existe, y es hincha de Moratorio”, esa noche Dios no fue al estadio, no colgó su bandera y dejo a nuestro amigo durmiendo en el sillón.