lunes, 18 de febrero de 2008

La altura no es un mito

Durante las vacaciones aplicamos el método científico y mediante la “empírica” o método empírico pudimos confirmar entre otras cosa que a Billy no le gusta la morcilla, que Moratorio es un ser humano y en lo personal, que tengo vértigo.

Que me disculpe el pueblo boliviano y afines, yo por mis propios medios comprobé que me faltó el aire (en realidad me sobraba el aire) me maree y me quedé inmóvil cual vaca cuando te esta mirando (te percataste alguna ves de esa mirada)

No tuve la fortuna de vivir esta experiencia en La Paz, sino que lo comprobé subiendo al faro de Cabo Polonio mientras me arengaban para salir a la cornisa, la sensación de miedo entremezclada con pensamientos profundos de vida, como los siguientes: “…que tenia el salame que comimos…”, “…con razón era tan caro (el salame), como gira todo y no es una calesita…”, “…si no puedo cambiar la bombita del comedor porque me mareo...", ¿Qué hago acá arriba?...”

Por lo tanto, que Evo Morales no insista más con jugar al fútbol en la altura, es más, allá arriba no se puede jugar ni al “piedra, papel y tejera”